Presión arterial baja (hipotensión): causas, síntomas y cuándo preocuparse
Última actualización: julio de 2026
La presión arterial baja, la hipotensión, se define generalmente como una lectura por debajo de 90/60 mmHg. A diferencia de la presión alta, las lecturas bajas suelen ser perfectamente saludables: muchas personas en buena forma física, y muchas mujeres jóvenes, viven toda su vida en torno a 90/60 y se sienten estupendamente. La presión arterial baja se convierte en un problema cuando causa síntomas, o cuando cae de forma brusca.
Aquí tienes cómo distinguir el tipo inofensivo del que necesita atención.
Síntomas de la presión arterial baja
Cuando la presión arterial es demasiado baja para ti, el cerebro es el primer órgano en quejarse. Los síntomas típicos son:
- Mareo o sensación de aturdimiento, sobre todo al ponerte de pie
- Visión borrosa o que se estrecha ("quedarse en blanco")
- Desmayo (síncope) o sensación de estar a punto de desmayarte
- Fatiga, mala concentración, sensación de "niebla mental"
- Náuseas, piel fría y sudorosa o pálida
El patrón importa tanto como la cifra. Tener de forma estable 88/58 sin ningún síntoma es una situación muy distinta a caer más de 20 mmHg cada vez que te levantas; esto último se llama hipotensión ortostática (postural) y merece investigarse, sobre todo en personas mayores, donde aumenta el riesgo de caídas.
Causas más frecuentes
La mayoría de las lecturas bajas se deben a una de estas causas:
- Deshidratación: la causa cotidiana más frecuente; el calor, el ejercicio, la enfermedad y simplemente no beber suficiente líquido reducen el volumen de sangre.
- Medicamentos: fármacos para la presión arterial (sobre todo si la dosis se pasa), diuréticos, algunos antidepresivos, medicamentos para el Parkinson y fármacos para la disfunción eréctil.
- Ponerse de pie rápidamente: la gravedad acumula sangre en las piernas; los reflejos se vuelven más lentos con la edad para compensarlo.
- Después de las comidas: la sangre se desvía hacia la digestión; las bajadas posprandiales son frecuentes en personas mayores.
- Embarazo: la presión suele ser más baja de lo habitual, sobre todo a mitad del embarazo.
- Afecciones cardíacas, endocrinas y neurológicas: arritmias, problemas de tiroides, insuficiencia suprarrenal y trastornos del sistema nervioso autónomo pueden bajar la presión.
- Una hipotensión grave y repentina, por una pérdida importante de sangre, una infección grave (sepsis) o una reacción alérgica severa (anafilaxia), es una urgencia médica con síntomas de shock: confusión, pulso rápido y débil, piel fría y sudorosa.
Cuándo acudir al médico
Pide cita si:
- Te desmayas, o notas mareo con frecuencia al ponerte de pie
- Los síntomas son nuevos, empeoran o interfieren en tu vida diaria
- Las lecturas bajas empezaron tras un cambio de medicación; lleva tu registro de lecturas, ya que un ajuste de dosis suele ser la solución
- La presión arterial baja va acompañada de dolor en el pecho, falta de aire, latidos irregulares o heces negras y alquitranadas
Busca atención de urgencia ante signos de shock: piel fría y sudorosa, respiración rápida y superficial, pulso débil y acelerado, confusión.
Si no tienes síntomas con 88/56, coméntalo en tu próxima consulta rutinaria; es muy probable que sea simplemente tu normalidad. Conocer tu punto de referencia es lo que hace que los cambios tengan sentido; el seguimiento en casa unas cuantas veces por semana ayuda a construir esa referencia.
Cuidados que ayudan
Para la hipotensión leve y cotidiana, los médicos suelen recomendar:
- Bebe más líquido, sobre todo con el calor y en torno al ejercicio.
- Ponte de pie por etapas: siéntate al borde de la cama un momento antes de levantarte; tensa los músculos de las piernas al incorporarte.
- Haz comidas más pequeñas y frecuentes si notas bajadas después de comer; considera reducir el alcohol, que dilata los vasos sanguíneos.
- Las medias de compresión pueden ayudar con la acumulación de sangre en las piernas.
- La sal: a diferencia de la hipertensión, un médico puede sugerir deliberadamente más sal para la hipotensión sintomática. No te la autorrecetes si tienes problemas de corazón o riñón; consulta primero.
Registra las lecturas junto con los síntomas, anotando cuándo aparece el mareo y qué marcó el monitor, para que patrones como las bajadas tras las comidas o un efecto por el horario de la medicación se hagan visibles. Ese es exactamente el registro que un médico necesita para ayudarte.
Preguntas frecuentes
¿90/60 es demasiado bajo?
Es el límite inferior convencional. Si te encuentras bien con 90/60, normalmente es solo tu normalidad, algo frecuente en personas en buena forma física y mujeres jóvenes. Importa cuando se acompaña de mareo, desmayos o fatiga, o cuando supone un cambio brusco respecto a tus lecturas habituales.
¿Por qué me mareo al ponerme de pie?
Al ponerte de pie la sangre se acumula en las piernas, y si tu circulación compensa lentamente, el flujo de sangre al cerebro cae brevemente: es la hipotensión ortostática. Los episodios leves y ocasionales son frecuentes; los que se repiten, o cualquiera que provoque un desmayo, deben revisarse, sobre todo si tomas medicación para la presión arterial.
¿Puede ser peligrosa la presión arterial baja?
Una presión crónicamente baja pero sin síntomas suele ser inofensiva. Los peligros son las caídas por desmayo y las bajadas *súbitas* y graves por hemorragia, sepsis o anafilaxia; esas vienen con síntomas de shock y son urgencias.
¿Qué sube la presión arterial rápidamente cuando siento que me voy a desmayar?
Siéntate o túmbate de inmediato (levantar las piernas ayuda), bebe agua y tensa los músculos de piernas y glúteos. La prevención funciona mejor que el rescate: hidrátate a lo largo del día y ponte de pie de forma gradual.